El modo en que estamos conectados…

Si de repente presentas un dolor que te irradia hacia el brazo izquierdo, cualquier profesional de la salud reconocerá la urgencia de abordar el origen del problema, probablemente el corazón. Si en cambio solamente se trata el síntoma, es decir, el dolor en el brazo, ese error podría matarte. Esta es también la razón por la cual los quiroprácticos se centran en la fuente de tu molestia y no necesariamente en cuándo y cómo la sientes.

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El dolor reflejado se siente en un punto distante de la zona principal problema. Debido a la vasta red de nervios que viajan desde el cerebro a tu cuerpo, es muy frecuente que los pacientes sienten que sus síntomas aparecen lejos de donde se encuentra realmente el problema. Si las subluxaciones se encuentran en la espalda baja, pueden irradiar dolor en las piernas, si están en el cuello, pueden irradiar dolor en el brazo. Así mismo, las disfunciones orgánicas pueden proceder de desajustes en segmentos de la columna vertebral.

En conclusión, allí dónde “sentimos” no es necesariamente donde necesitamos “arreglar”’. Si tu quiropráctico trabaja en una región espinal alejada de la zona de dolor que estás señalando, no es porque sea indiferente a cómo te sientes, es porque entiende de dónde sale el nervio o el “cable” que está interferido y produciendo el problema.

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