¿Problema nuevo o problema viejo? Pregunta a la quiropráctica…

De niños todos nos hemos maravillado con los anillos de crecimiento de un árbol. Al contar los anillos, uno por cada año, podemos determinar la edad de dicho árbol. Los quiroprácticos tenemos un método similar de detectar cuánto tiempo ha estado presente un problema en la columna.

 

Muchos pacientes empezarán los cuidados porque “pasó algo” recientemente, provocando algún tipo de dolor o molestia. Pero, tras un examen, podemos ver evidencia de espolones óseos, o cambios en las superficies óseas adyacentes a las articulaciones de la columna vertebral que no se están moviendo correctamente. Eso significa que, si bien el síntoma es nuevo, ¡el problema de fondo lleva dando la lata bastante tiempo!

 

Estos depósitos de calcio y la remodelación ósea asociada, son formas en las que la inteligencia de tu cuerpo se acomoda y adapta a la implacable fuerza de la gravedad, el factor más estresante de todos.

 

¿Qué quiere decir esto? Que puede haber problemas de columna vertebral mucho antes de que aparezcan los síntomas obvios. Esa es una de las razones por las que vemos a recién nacidos, lactantes y niños en nuestra consulta.

 

“El árbol crece según se dobla la rama”.

 

Con una detección temprana y una atención quiropráctica suave, a menudo somos capaces de reducir o eliminar los problemas de abandono de la columna que vemos más adelante en los adultos.

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