¿En qué crees?

Los profesionales de la salud hablan del “efecto placebo”. Este es un fenómeno en el cual nuestras creencias afectan el resultado que experimentamos de un tratamiento o programa de cuidados.

Resulta que lo que creemos es uno de los más importantes aspectos del proceso de curación.

 

¿En qué crees?

 

¿Crees que tu cuerpo es capaz de curar virtualmente cualquier enfermedad conocida por el hombre?

 

¿Crees que en el nacimiento nos es dado todo lo que necesitamos para crecer  y desarrollarte?

 

¿Crees que el dolor o la enfermedad son el resultado de una carencia de drogas?

 

¿Crees que los gérmenes automáticamente causan enfermedades?

 

¿Crees que nuestro ADN es nuestro destino?

 

 

Nuestras creencias funcionan como el “sistema operativo” de nuestras vidas. Actuamos y tomamos decisiones de manera que podamos mantenernos coherentes con nuestras creencias – independientemente de cuáles sean o de si somos conscientes de ellas.

 

Entonces, mientras mucha gente piensa que mi trabajo es calmar el dolor de cabeza, restaurar la curva de la columna o reducir las subluxaciones, en verdad mi trabajo es cambiar las creencias. Cambia una creencia y cambiarás una vida.

 

 

 

 

 

Dale un impulso a tu cuerpo!

Comienza el año con una actitud diferente… Ponte en movimiento! Todos hemos escuchado la frase “o lo usas, o lo pierdes”. Esta frase es especialmente cierta cuando nos referimos a nuestra función articular.

A medida que envejecemos, muchos sufrimos una pérdida de movilidad en las articulaciones, sobre todo por las mañanas. O necesitamos tiempo para recuperarnos luego de levantarnos de una silla o de manejar largas distancias. Rodillas, caderas, hombros y codos son comúnmente acusados. Menos obvias pero incluso más importantes son las articulaciones de la columna.

A medida que empezamos a sentir  el impacto de una vida de insultos y daños a la columna, el cuidado quiropráctico se vuelve especialmente de ayuda.

Aparte de ayudar a las articulaciones espinales a funcionar lo más óptimamente posible, muchos mayores eligen cierto tipo de cuidado quiropráctico regular para:

Mejor Balance: las caídas son por lo general el principio del fin para los mayores. Hay investigaciones que sugieren que el cuidado quiropráctico puede ayudar a los mayores a mantener mejor el balance.

Aumento de la vitalidad: Con el foco del cuidado quiropráctico puesto en el sistema nervioso, muchos pacientes reportan dormir mejor, mayor energía y mayor sentido del bienestar cuando son ajustados regularmente.

¿Ha pasado tiempo desde tu última visita? Llámanos hoy para programar tu próxima cita. ¡Esperamos verte!

Un hueso muy pequeño con un gran trabajo

El primer hueso de tu columna vertebral, justo en la base de tu cráneo se llama atlas. La importancia de este pequeño y extraño hueso no puede tomarse a la ligera: puede ser la diferencia entre vivir con dolor crónico o vivir sin dolor.

Así que vamos a profundizar un poco en este atlas de 28 gramos.

Cada impulso nervioso que viaja desde el cerebro y recorre tu cuerpo pasa por el atlas. Es el que protege el tronco del encéfalo, el encargado de que tu cuerpo lleve a cabo funciones como respirar, el latir de tu corazón y la digestión. La mayoría de los movimientos laterales de tu cabeza también están controlados por el atlas y el axis, el segundo hueso de tu columna.

¿Qué ocurre si este huesecillo se disloca de su posición apropiada? Si sufres un golpe en el cuello de un accidente de coche, una caída, un parto forzoso o cualquier otro suceso que provoque una dislocación del atlas, puedes sufrir migraña, dolor del cuello, dificultades para dormir, problemas respiratorios, estreñimiento, falta de equilibrio, etc. Tu cabeza debe estar centrada sobre el atlas, y si este se disloca tu cabeza está literalmente mal colocada.

Un examen quiropráctico puede determinar si tu cabeza está bien o mal colocada. Si no lo está, los ajustes quiroprácticos pueden ayudarte a recolocar tu atlas para aliviar los síntomas que estás experimentando.

Con el peso que tenemos sobre este huesecillo, ¿no crees que deberías llamar y pedir tu examen espinal hoy mismo?

El peligro de llevar tacones

Muchas mujeres los llevan porque estilizan, otras para ser más altas. Los diseñadores no hacen más que crear nuevos estilos, texturas, diseños y alturas; pero a la hora de la verdad, los tacones solo ponen en peligro tu salud.

Veamos algunos de los riesgos:

  • Mientras que el zapato plano o el pie descalzo distribuye tu peso, los tacones lo posicionan todo en la parte delantera de tu pie.
  • Llevar los dedos embutidos en zapatos estrechos puede dañar los nervios; también provoca juanetes, durezas y callos, que pueden derivar en cirugía.
  • Los tacones pueden acortar y tensar de manera permanente músculos, tendones y ligamentos; incluyendo los gemelos y el tendón de Aquiles.
  • Las mujeres que llevan tacones regularmente tienen un mayor riesgo de caerse, cosa que puede derivar en esguinces o fracturas de tobillo.

Si es imprescindible el uso de tacones, aquí te dejamos algunos consejos:

  • Sal de casa con deportivas o zapato plano y ponte los tacones una vez estés sentada en tu escritorio.
  • Lleva plataformas en lugar de tacón de aguja para distribuir mejor el peso.
  • Usa uno ortopédico para conseguir mejor soporte.
  • Intenta prescindir de los tacones y úsalos solo cuando sea necesario.

No te gastes una fortuna en tacones de diseño que van a provocar un deterioro permanente de tu salud.

¡No tengas miedo!

El miedo adquiere sentido cuando uno se encuentra en situación de peligro, pues forma parte del instinto de supervivencia del ser humano.

Pero, ¿qué hay del miedo crónico? ese miedo que te produce insomnio y que hace que te preocupes por planes y eventos futuros que puede que nunca ocurran.

El miedo crónico es una respuesta irracional a una amenaza percibida. Pero aquello que percibimos puede que no llegue a ocurrir nunca o que no tengamos siquiera control sobre ello; así que ese miedo no tiene cometido alguno.

¿Este miedo puede dañar tu salud? He aquí algunas de las consecuencias del miedo crónico:

  • Debilitamiento del sistema inmunitario.
  • Desórdenes cardiovasculares y gastrointestinales.
  • Depresión.
  • Problemas de fertilidad.
  • Migraña.
  • Pérdida de memoria a corto plazo.

Además, el miedo crónico puede afectar tu apetito, tu rendimiento laboral y tus relaciones. Y puede desembocar en dependencia de sustancias como el alcohol, la comida, el tabaco o las drogas.

Consejos para lidiar con el miedo:

  • Practica técnicas de relajación (meditación o respiración profunda).
  • Haz ejercicio regularmente.
  • Acaba con la nicotina, el alcohol y las drogas.
  • Mantén una dieta saludable, empezando el día con un buen desayuno.
  • Socializa a menudo con su familia y amigos.
  • Busca ayuda con un terapeuta cualificado.

El cuidado quiropráctico puede ayudarte a minimizar los efectos del estrés provocados por el miedo.

Los Pros de los probióticos

Probablemente hayas oído hablar del término «probióticos» pero no sabes qué son ni conoces su función. La palabra tiene su origen en el griego: pro (para) y bios (vida). La Organización Mundial de la Salud definió como probiótico «cualquier microorganismo vivo que tiene efectos positivos sobre la salud».

Los probióticos (las bacterias amigables) los podemos encontrar en alimentos como el yogur, kefir, miso, chucrut, pan de masa fermentada, pepinillos, etc. y son beneficiosos para:

La salud digestiva: entre los ingredientes que usas comúnmente hay más de 1000 tipos diferentes de bacterias «saludables» que te ayudan a hacer la digestión y a absorber los nutrientes necesarios. Hay estudios que confirman que los probióticos también pueden ayudar en caso de gases, diarrea, intolerancia a la lactosa y otros problemas digestivos.

La salud urinaria: los probióticos ayudan a prevenir que las bacterias que puedan obstruir las vías urinarias y desembocar en una infección.

La salud femenina: el uso de espermicidas y la píldora anti-embarazo puede afectar el equilibrio entre bacterias malignas y benignas. Al ingerir alimentos que contienen probióticos podrás restablecer este equilibrio de la microflora y prevenir una vaginosis bacterial o una infección.

La salud del sistema inmunitario: ingerir alimentos con probióticos puede ayudar a reforzar tu sistema inmunitario, haciendo que estés más sano.

Si tienes preguntas sobre los probióticos, no dudes en preguntarnos cuando vengas a ajustarte.

Primero va la Prevención!

¿Es más sencillo tratar una enfermedad una vez diagnosticada o hacer todo lo posible por prevenirla? Mucha gente piensa que lo mejor es evitarla. Entonces, ¿por qué la gran parte de la gente no hace nada por mantenerse saludable?

Aquí tenemos algunas sugerencias para ti:

  • Asegúrate de que la base de tu dieta sea frutas y verduras orgánicas, carne que no haya sido tratada ni alterada y alimentos saturados los mínimos. Cuando vayas a comprar, evita las hileras centrales.
  • Duerme bien: de 7 a 8 horas diarias.
  • Haz ejercicio. Unos 150 minutos a la semana está bien para empezar. Prueba hacer aerobic para que tu corazón lata de verdad.
  • Optimiza tus niveles de Vitamina C; exponte a la luz solar o toma un suplemento de Vitamina D3.
  • Deja de fumar y bebe alcohol solo con moderación.
  • Acude regularmente al quiropráctico para que tu sistema inmunitario funcione como es debido. Muchos de nuestros pacientes regulares afirman que apenas se ponen enfermos y que se recuperan con mucha facilidad.

Ahora que sabes lo que tienes que hacer, ¡empieza a hacerlo! Pasos pequeños en la dirección adecuada te llevarán a grandes resultados.

Sabias que…

  • Leer con luz tenue puede cansar nuestra vista, pero no la agota.
  • Los niños con dolor de oído crónico a quienes prescribieron amoxicilina tienen de dos a seis veces más infecciones de oído.
  • Nuestro cerebro consume casi el 25% del oxígeno que utiliza nuestro cuerpo.
  • Un estudio de la Universidad de California ha demostrado que escuchar una sonata de Mozart durante 10 minutos mejora la coordinación ojo-mano.
  • En cada paso que damos utilizamos hasta 200 músculos.
  • 7 de cada 100 hombres tienen algún tipo de daltonismo pero sólo 1 de cada 1.000 mujeres lo sufre.
  • De media, el riesgo de contraer una infección durante una estancia en el hospital es de 1 entre 15.

Eres lo que comes

No hay duda de que lo que metemos en nuestro cuerpo puede afectar profundamente a nuestra salud. Lo que ponemos en nuestra boca y en nuestro sistema digestivo a la larga acaba convirtiéndose en lo que somos. Lo que comemos proporciona el combustible y la materia prima que nuestro cuerpo necesita para mantenerse y repararse a sí mismo.

Por eso lo que comemos es tan importante para nuestra capacidad de sanar y recuperarnos de una lesión.

Y por eso te conviene evitar todo lo posible los alimentos procesados que contienen un sinnúmero de aditivos diseñados para extender su vida útil y mejorar la rentabilidad. Los alimentos procesados contienen a menudo compuestos que no se encuentran en la naturaleza, tales como el butilhidroxitolueno, el estearoil lactilato de sodio y la azodicarbonamida.

Estos y otros incontables productos químicos destinados a espesar salsas, conservar los colores o estabilizar el producto, se encuentran en muchos artículos de los pasillos interiores de tu supermercado favorito.

¿La solución? Evita muchos de estos compuestos químicos haciendo la mayor parte de tu compra alrededor del perímetro del supermercado, empezando con los productos frescos. Fresco, perecedero, real y bueno para ti.

¿Cuanto valoras tu Salud?

Hace algo más de 2.000 años, el antiguo poeta romano Virgilio observó, «La mayor riqueza es la salud». ¿Consideras valiosa tu salud?

Cómo cuidamos de nuestro cuerpo es una decisión muy personal. Las decisiones que tomamos y los hábitos que adquirimos se basan en lo que valoramos o mantenemos en más alta estima.

Puedes consultar páginas web que enumeran cientos de valores distintos. Aparte de la salud, aparecen valores como la ambición, la valentía, la justicia, la obediencia y la reputación. Además de la aprobación, la culpa, el miedo, la obligación y la responsabilidad. Tú  y yo elegimos de esta extensa lista de valores humanos y priorizamos nuestra propia versión personal.

Como cabría esperar, aquellos de nosotros que hemos elegido el cuidado de la salud como carrera, consideramos de gran valor nuestra salud. Por lo general, se encuentra entre los 10 o 20 primeros valores.

Intentar ayudar a recuperar la salud a pacientes que no la valoran tanto es un reto fascinante. Tienden a no hacer los ejercicios de cuidado en casa, a no beber la cantidad adecuada de agua y, por lo general, no hacen suficiente ejercicio. Las cantidades mínimas de atención quiropráctica que a menudo eligen hacen poco más que aliviar superficialmente su síntoma más evidente.

Esto puede hacer que algunos pacientes se sientan culpables o avergonzados, o que piensen que nos están defraudando. ¡No! Estamos aquí para servirles igualmente. Sin opinión ni expectativa. Nuestro trabajo es ofrecer el mejor cuidado quiropráctico posible, el tuyo es decidir cuánto de él deseas.