¡Si me dieran un euro por cada vez que alguien me pregunta eso!

Imagen de quiropráctico realizando un tratamiento a una paciente

Si tú has experimentado grandes resultados, es natural querer que alguien que amas se beneficie también. Aquí hay algunas ideas que puedes encontrar útiles:

1. Has preguntas. En lugar de juzgar su falta de ganas de probar la quiropráctica, vuélvete más curioso. Trata de descubrir la creencia o el mito que se está interponiendo en el camino. A veces, es un miedo infundado o un error de concepto. Has preguntas para descubrir cuál es el verdadero problema.

2. Da información. Una de las mejores maneras de quitar los miedos irracionales que la gente tiene, es ofreciendo información. Hasta ahora, tú sabes que nuestra práctica está comprometida con la educación del paciente, asique ¡haznos saber si podemos ayudarte!

3. Ofrece una invitación. Me gusta pensar que nuestra consulta es especialmente abierta y que da la bienvenida a los escépticos, dudosos y cínicos. Estoy listo para tomar llamadas, incluso anónimas. O trae a tu pareja contigo para que haga un tour por la consulta ¡sin obligación!

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